Cuando viajé por India, una de las cosas que más me llamó la atención fue ver un símbolo repetirse una y otra vez: en templos, puertas, tiendas, autos… estaba en todas partes.
Al principio me sorprendió —y confieso que también me chocó un poco— porque, en mi mente occidental, ese símbolo tenía otro significado.
Pero en India descubrí que su historia era completamente distinta… y hermosa.
Este símbolo tiene más de 5.000 años y se conoce en sánscrito como svástika, una palabra que significa bienestar, buena fortuna o aquello que conduce al bien.
En la tradición hindú, budista y jainista, representa la energía positiva del universo, el movimiento del sol y el equilibrio de los elementos.
Por eso se dibuja en celebraciones, puertas o nuevas casas: como una forma de invitar a la prosperidad.
¿Cómo pasó de ser un símbolo de luz a uno de oscuridad?
Hagamos un poco de historia.
En el siglo XIX, los lingüistas europeos descubrieron que muchas lenguas —como el alemán, el latín, el griego, el persa y el sánscrito— tenían raíces comunes.
A ese grupo lo llamaron indoeuropeo o ario (del sánscrito ā́rya, que significa “noble”).
Sí, leíste bien: hasta la palabra “ario” viene del sánscrito.
En India, ārya no se refería a una raza, sino a una persona noble o civilizada, sin relación alguna con el color de piel.
Algunos pensadores europeos malinterpretaron esa conexión lingüística y comenzaron a decir que existió una “raza aria original” de piel clara, que habría vivido en el norte de Europa o Asia Central y se habría extendido hacia India y Persia.
Según ellos, los europeos del norte eran sus “descendientes puros”. 🤦♀️
Con el tiempo, esa idea fue tomada por el régimen nazi en el siglo XX.
Robaron un símbolo sagrado, lo vaciaron de su sentido espiritual y lo distorsionaron por completo, usándolo como emblema de una ideología racista.
Crearon una historia falsa para justificar el odio, mezclando arqueología, mitología y pseudociencia.
Así, Hitler y sus ideólogos tomaron el término “ario” para definir su fantasía de una “raza superior” blanca y germánica.
Y eligieron la svástika, un símbolo que habían visto en excavaciones en India y otras partes del mundo, creyendo que representaba a esos “arios antiguos”.
Desde entonces, su imagen quedó manchada en Occidente, aunque en India sigue conservando su significado original: el del bien, la vida y la renovación.
Reflexión final
Aun cuando hoy entiendo su verdadero sentido, debo ser sincera: no pude comprarla como recuerdo para mi casa ni como regalo para alguien.
El peso del significado con el que crecimos sigue siendo muy fuerte.
Incluso me dio vergüenza sacar fotos al símbolo.
El daño cultural que se le hizo es enorme, y pocas veces se habla de una reparación histórica.
Verlo allá, entre flores, incienso y rezos, me hizo pensar en cómo los símbolos cambian según los ojos que los miran.
Y en cómo, a veces, las cosas más puras pueden ser malinterpretadas por la historia.
India te enseña eso: a mirar más allá de lo que crees saber.