Dos templos. Dos continentes. Un mismo mensaje: la unidad de la humanidad.

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Daniela

Fui química farmacéutica por 15 años, hasta que mi pasión por viajar pudo más. Hoy recorro el mundo con una mochila, desmitificando prejuicios y descubriendo nuevas realidades. India fue el viaje que lo cambió todo.

La primera vez que lo vi, hace muchos años, quedé impresionada jajaja, porque de verdad parece una flor de loto.

También porque mi primera vez en India, sin saber mucho de las temporadas, viajé cuando hace más calor: en mayo. Y sacarse los zapatos en mayo es que tus pobres pies sufrirán las consecuencias. 😂

Además —esto suena muy tonto—, no tenía claridad de cuando dicen “sin zapatos” si se refieren a andar a pie pelado o si podías usar calcetines. Siempre pensaba: ¿por qué los dejan en un lugar si pueden guardarlos en las mochilas? jajajaja.

Pero bueno, eso también es algo cultural. En muchos lugares del mundo, y especialmente en Oriente, dejar los zapatos afuera de las casas, los hostales o los templos es completamente normal.

Recuerdo que en Rusia, en un hotel, para quienes no querían sacarse los zapatos nos pasaban una especie de cubre zapatos, como los de los hospitales. Colocabas el pie dentro de una máquina y esta lo cubría automáticamente jajajajaja. Lo encontré genial.

Pero volviendo a Delhi…

La primera vez que vi el Templo del Loto lo encontré fascinante. Estuve a punto de perdérmelo, pero logré llegar y visitarlo. No se encuentra tan cerca del centro y, cuando estás recorriendo Delhi, las distancias pueden hacer que algunas cosas queden fuera del recorrido.

Y claro, me saqué los zapatos y obviamente pensé: “Se parece al Templo Bahá’í de Chile.” Aún no sabía que estaban relacionados.

Solo cuando supe que el Templo del Loto era un templo Bahá’í, me puse a investigar qué relación tenía con el que conocía en Chile. Y lo que descubrí fue sorprendente jajaja.

Un poco de historia

En todo el mundo existen templos Bahá’í, y el de Chile es el único de Sudamérica.

Los templos Bahá’í están abiertos a todos: personas de cualquier fe… o de ninguna.

Su mensaje es universal: la unidad de la humanidad y de todas las creencias.

El Templo del Loto es uno de los monumentos más conocidos de India. Su forma está inspirada en una flor de loto y representa conceptos como la pureza, la unidad y la conexión espiritual.

En cambio, el de Santiago parece una flor cerrada, que despierta con la luz de los Andes. Y ahí fue cuando entendí que, aunque están a miles de kilómetros de distancia, ambos templos forman parte de una misma tradición. Cada uno tiene su propio diseño, pero comparten elementos como sus nueve lados, una cúpula central y un espacio abierto a todos. No hay sacerdotes, ni imágenes, ni misas.

Solo silencio, reflexión… y unión.

¿Conocías esta conexión entre Chile e India?

“Uno florece en el bullicio de Delhi. El otro reposa en la calma de la cordillera.”

Dos templos, un mismo mensaje: unidad.