Dharma y Karma: nada es casualidad

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Daniela

Fui química farmacéutica por 15 años, hasta que mi pasión por viajar pudo más. Hoy recorro el mundo con una mochila, desmitificando prejuicios y descubriendo nuevas realidades. India fue el viaje que lo cambió todo.

En India escuché muchas veces: “Dani, tienes buen karma”. Yo me reía, pero la verdad es que no entendía muy bien por qué me lo decían.

La primera vez que viajé a India también escuchaba constantemente una palabra:
“Shanti, shanti Dani”, me lo decían tanto que pregunté qué significaba.
Me explicaron que shanti es una palabra en hindi que significa calma, algo así como tómalo con tranquilidad. “Shanti om, Dani”, me decían.

Me gustó de inmediato. No lo tomé como algo malo porque soy acelerada e intensa, y tomarme las cosas con calma no es precisamente mi fuerte.
Esa frase quedó marcada como una de mis primeras experiencias culturales en India.

Entonces… ¿qué es realmente el karma?

En Occidente solemos usar la palabra karma cuando algo malo pasa, decimos: “es tu karma”, como si fuera un castigo por algo que hiciste en otra vida.

Pero en India no funciona así. El karma no es castigo, no es premio, no es moral.
Karma significa literalmente “acción” (del sánscrito karman).
Toda acción genera una consecuencia, la cual puede ser inmediata o tardía.
Y no siempre es evidente, ni necesariamente “justa” desde el ego.

En el hinduismo y el budismo, el karma se entiende más como una ley natural, parecida a la gravedad. No hay juicio, no hay culpa, solo causa y efecto.
Y eso, para mi cabeza científica, tiene mucho sentido (y me parece hermoso).

Tipos de karma (sí, existen)

Algo que no sabía —y que me sorprendió— es que existen distintos tipos de karma: Sanchita Karma: todo el karma acumulado del pasado.
Prarabdha Karma: la parte del karma que se manifiesta ahora.
Kriyamana Karma: el karma que estás creando en este momento con tus decisiones.

Esto es importante porque deja algo muy claro: no todo lo que te pasa es culpa tuya, pero sí puedes decidir qué haces con eso.

No voy a profundizar más aquí porque podríamos escribir eternamente sobre este tema.

Todavía recuerdo cuando le decía “gracias” a un amigo, y él me respondía:
“No, Dani, no me des las gracias, es mi karma”.

Ahí empecé a entender mejor por qué decían esas, no lo decían como algo místico ni grandilocuente, sino con una naturalidad y una dulzura que se sentía honesta. Como si ayudar, acompañar o hacer lo correcto fuera simplemente parte de su forma de estar en el mundo.

El karma no determina tu destino. Determina el escenario. Tus decisiones determinan cómo lo atraviesas. Y aquí aparece el otro concepto clave: dharma.

Si karma es acción, dharma es orden, propósito, el camino correcto.

Pero no es una misión mística eterna, ni una vocación única que “tienes que descubrir” y nunca cambia.

Dharma es hacer lo que corresponde en el momento que estás viviendo.

En la tradición india, el dharma mantiene el equilibrio del mundo.
Cuando una persona vive fuera de su dharma, aparece confusión, sufrimiento y resistencia constante. No porque esté “mal”, sino porque está desalineada.

La relación entre karma y dharma

El karma es lo que te toca vivir. El dharma es cómo eliges vivirlo.

Dicho de forma simple: no siempre eliges lo que te pasa, pero siempre eliges desde dónde respondes.